La Junta de Asistencia Privada de Sinaloa presentó su Segundo Informe de Trabajo 2025 frente a representantes del sector social, empresarial y gubernamental, en una jornada que puso sobre la mesa el tamaño del trabajo que hoy se está articulando en el estado.
Más allá del protocolo, lo que se expuso fue una plataforma que ya está operando: instituciones, recursos y esfuerzos alineados para atender causas que sostienen a Sinaloa.
Una plataforma que ya está operando en todo Sinaloa
El informe dejó claro el tamaño del alcance. Hoy, la JAP articula una plataforma que integra a 121 instituciones activas distribuidas en todo el estado:
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Culiacán: 78
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Los Mochis: 23
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Mazatlán: 15
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Guasave, Guamúchil, Navolato, Sinaloa de Leyva y Juan José Ríos: 1 en cada municipio
No se trata solo de presencia. Se trata de impacto en temas que sostienen a una sociedad: salud, educación, alimentación, vivienda, discapacidad, derechos humanos, rehabilitación, adicciones y desarrollo comunitario.
Cuando la gestión sí se traduce en resultados
Más allá del discurso, el informe puso cifras concretas sobre la mesa.
Durante el último periodo, la JAP logró generar un valor global de $18,123,140 pesos, a partir de gestión y colaboración con distintos sectores.
Distribuido en acciones específicas:
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$1,891,600 en gestiones exitosas
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$2,643,000 en donativos en especie
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$8,045,440 generados a través de rifas
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$771,000 en apoyos directos a IAP
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$3,350,000 en espacios en medios de comunicación
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$401,700 en capacitaciones
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$393,400 en uso de salas de juntas
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$587,000 en logística de eventos
Además, se atendieron 493 solicitudes de apoyo provenientes de instituciones. El dato clave: no es recurso directo, es capacidad de articulación.
El origen también cuenta
El encuentro también abrió espacio para reconocer a quienes impulsaron las primeras iniciativas que hoy sostienen gran parte del trabajo social en Sinaloa.
En ese contexto, José Ignacio de Nicolás fue reconocido como presidente fundador de la Junta de Asistencia Privada del Estado de Sinaloa. Un momento que no mira al pasado por nostalgia, sino por continuidad.
Una forma de ser que sigue vigente
Entre cifras, asistentes y mensajes, hubo una idea que atravesó toda la jornada: la filantropía no es ajena a Sinaloa. Forma parte de cómo funciona.
Roque Mascareño, presidente de la JAP, lo expresó de forma directa:
“El sinaloense, por ADN, es filantrópico, es dador… eso es Sinaloa.”
Lo que realmente está pasando
Este informe no se queda en resultados. Muestra algo más relevante: una plataforma que está logrando alinear a sociedad civil, iniciativa privada y gobierno en torno a causas concretas. No desde el discurso. Desde la acción.
En un entorno donde muchas conversaciones giran alrededor de lo que falta, hay otras que empiezan a tomar forma desde lo que sí se está construyendo. Una plataforma activa. Una capacidad real de colaboración. Y una forma de entender el compromiso social que, lejos de apagarse, sigue encontrando cómo crecer.






























