El domingo 22 de marzo, Plaza Ceiba cambió de ritmo.
Desde temprano, los pasillos, estacionamientos y accesos comenzaron a llenarse de algo distinto: tenis listos, música encendida y una comunidad que no llegó solo a correr. Llegó a sumar.
Una mañana que se sintió desde el inicio
A las 7:30 a.m., el movimiento ya estaba en marcha. Participantes, familias, aliados y equipos completos tomaron el punto de partida en una escena que, más que competencia, se sentía colectiva.
Las salidas de 4 y 8 kilómetros arrancaron de forma simultánea, marcando el pulso de la jornada. Después, la carrera de 1 kilómetro integró a más participantes, ampliando el alcance de la experiencia.
El recorrido —completamente indoor— transformó el espacio habitual de Ceiba en otra cosa: corredores atravesando pasillos, estacionamientos y exteriores, acompañados por música, animadores y guías que sostenían la energía en cada tramo.
Donde termina la carrera, empieza el encuentro
Al cruzar la meta, el ambiente cambió de intensidad, no de intención. El área de convivencia se convirtió en punto de encuentro: medallas, conversaciones, recuperación y una sensación compartida de haber sido parte de algo más amplio.
Marcas como Jaztea, Delia Barraza y Salud Digna se sumaron con activaciones, muestras y servicios, mientras que algunos espacios ofrecieron experiencias de bienestar para los asistentes.
En el cierre, Kelder realizó una rifa especial de pares de tenis entre los ganadores, y Cimaco extendió la experiencia con premios para todos los corredores.
Una causa que sostiene todo
El momento más significativo no estuvo en la salida ni en la meta. Estuvo en el mensaje.
Adriana Rojo Zazueta, presidenta de Encauza, tomó la palabra para reconocer el esfuerzo colectivo detrás del evento y compartir un dato que dimensiona el alcance: cerca de 140 mil pesos recaudados en esta segunda edición.
Un resultado que se traduce en acompañamiento para pacientes con cáncer de mama, cervicouterino y próstata en el estado. Ahí es donde todo cobra sentido.
Lo que deja
Eventos como CEIBA INDOOR RUN no se explican solo desde el deporte. Se entienden desde la comunidad. Desde quienes deciden levantarse temprano, participar, acompañar o simplemente estar. Porque al final, correr fue solo una parte. Lo que realmente se movió, fue ENCAUZAr a la comunidad a seguir ayudando.
























