Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una jornada patrocinada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y la OMS con el propósito de poner en la agenda pública el tema del suicidio, priorizando en la necesidad de su prevención.
Una persona se suicida en el mundo cada 40 segundos, es la segunda causa de muerte entre los jóvenes entre 15 y 29 años.
Acto deliberado de quitarse la vida, son las palabras con las que se define al suicidio. Este es un tema complejo, que nos lleva a datos importantes, aproximadamente, el 25-30% de las personas que intentan suicidarse cometerá más intentos en el futuro, de forma más planificada. Dentro de la depresión mayor este tipo de comportamientos puede variar de
manera significativa dependiendo de la gravedad.
El comportamiento suicida puede aparecer asociado a diferentes trastornos mentales. Los más comunes son el trastorno bipolar, depresión mayor, esquizofrenia, trastornos de ansiedad y/o estrés postraumático, entre otros.
La depresión es un trastorno mental caracterizado por un estado de ánimo de tristeza profunda, pérdida de interés o placer, falta de autoestima, trastornos del sueño, apetito, sensación de cansancio y falta de concentración por un periodo determinado, que varía de acuerdo al tipo de cuadro que esté presente.
¿En qué momento existe una relación entre depresión y suicidio? Se asocian a sentimientos de desesperanza, vacío, culpabilidad, irritabilidad, falta de capacidad para sentir placer, problemas de sueño, etc., lo que puede llevar a cansancio, disminución de la capacidad de pensar con claridad y pensamientos de muerte recurrentes. Pudiendo desembocar en un plan de suicidio. Precisamente, es la desesperanza un factor clave a tener en cuenta, pues es lo que dificulta a la persona encontrar una solución a los conflictos. Si, a esto, le unimos la falta de claridad para pensar y buscar alternativas, junto con la invasión del sentimiento de desesperanza, el resultado es una persona susceptible a pensar recurrentemente en la idea de muerte. De este modo, con la idea de acabar con el sufrimiento, aparece la idea de quitarse la vida, convirtiendo a la depresión en un peligro potencial. Por ello, se vuelve necesario hablar de prevención y tratamiento en la depresión. En consecuencia, la psicoterapia ha resultado ser muy eficiente en cuanto a la prevención de recaídas. Algunas de las terapias más eficaces engloban la Terapia Cognitivo Conductual, teniendo efectos posteriores a la prevención de recaídas y la terapia de Activación Conductual, incluso más que la TCC para depresiones con mayor severidad.
La prevención de la depresión y el suicidio, no se debe limitar a los encargados de la salud, sino que también nos concierne a todos como sociedad. Esto, por supuesto, supondría la eliminación o reducción del estigma alrededor de la salud mental facilitando la búsqueda de ayuda. Así, se evidencia con más relevancia la relación entre depresión y suicidio.
El suicidio es un importante problema de salud pública, con consecuencias sociales, emocionales y económicas de gran alcance. Se estima que, actualmente, se producen 726.000 fallecimientos por suicidio al año en todo el mundo.
Recuerda que no estás solo ni sola, te dejo la Línea de la Vida, 800 911 2000, y la Línea de la Salud Mental en Sinaloa, 6677 58 7153.
Psic. Anna Alejandra Urquídez Jiménez
Psicóloga clínica
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